Esta es la situación actual. Hace pocos minutos leí la entrada del artículo indispensable en un kit de primaria que tiene un color muy cursi. Llevaba meses sin seguir su pista, porque llegó al estancamiento en el que yo me encontraba y no era para nada entretenida, solo me recordaba lo que había vivido y mantenía el círculo vicioso de esperar lo imposible.
En este momento, tengo claro que soy excesivamente feliz, he llegado a donde no pense que lo haría, tengo a una persona a la que amo y quien me retribuye, la cual se encuentra exactamente frente a mi, con una cara de enojo, consecuencia del mío, pero al final, me demuestra su amor con esas pequeñas pero magnificas expresiones que nunca antes conocí de nadie.
Pero a lo que voy, leer esa entrada me ha hecho pensar en que debo inmortalizar el momento magico que vive en mi cabeza. Ese veintitres de febrero del año dos mil diez, en el que por obra no del destino, sino de la mas pura decision consciente y adulta, decidi dejar toda mi seguridad y aventurarme en el viaje que, aunque yo no lo sabia, cambió mi vida para siempre.
Despues de pasar veinticuatro decididas horas esperando conocer a quien, en ese entonces era el motor que impulsaba mi vivir, no sin antes pasar la aventura, que aun despues de cinco años, se mantiene en mi cabeza como si la viviera justo en este instante, llegue a mi destino el veinticuatro del mes de Benito del año del bicentenario de nuestra independencia. Y es aqui donde ocurre la magia de la que hable con anterioridad. Al llegar camine con rumbo fijo al lugar donde estaria mi motivacion, sin pensar que ese lugar se convertiria por los siguientes años en mi ir y venir constante, fijo, el unico que me significaba felicidad. Así pues, estaba caminando y por fin llegue a un lugar abierto, lleno de gente,a la que no le vi la cara, ni recuerdo la forma de su cuerpo, ni la ropa, solo mantengo en mi mente que era gente, podrian ser quimeras o que se yo, porque no los vi. Y ahi, en ese preciso lugar, caminando como si el mundo le perteneciera, estaba ella. La primera vez que le vi, aun la guardo en mi retina, no pude evitar sonreir, era como si el mundo se detuviera y solo existiera ella, bañada en esa luz vespertina que sonrosaba aun mas sus rosadas mejillas, y hacia mas evidente su belleza junto al brillo de sus ojos. Me abrazo y aunque no lo exprese, fue como si todo tuviera sentido, como si mi vida entera estuviera ligada a existir unicamente por ese abrazo, por ese momento en el que ella formaba parte de mi realidad, y asi, sin besos ni mas, empezamos a andar.
Ahora que lo repaso en mi mente, ha perdido brillo. Pienso que necesitaba escribir una vez mas sobre lo sucedido para dejarlo ir. Ya no es posible traer de vuelta las emociones vividas porque aun cuando existe imagen, no hay emocion que la acompañe. Entonces se transforma en una pelicula muda en la que solo ves lo que transcurre pero pierde significado al no tener un fondo sensible.
Ya no la quiero, eso es lo único cierto.
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